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miércoles, 23 de julio de 2008

Calentón


Lo que ha dicho Felip Puig no es fruto "de una calentón".


Conociendo a la persona, y al personaje que interpreta, que todavia ahora continúe obstinandose en afirmar que el Presidente Montilla destroza el catalán cuando habla, no es una calentura verbal.


Cuatro días de diferencia (los que van desde un día antes del congreso del PSC a un día después de lo mismo) son un espacio de tiempo suficiente extenso para enfriar y rectificar cualquier exceso o equivocación verbal.


Y éste lo es, en grado supremo. Hasta los suyos - los más serios- se lo han recriminado. Porque supone despreciar el esfuerzo de muchas personas por conocer y utilizar el catalán cada vez más y mejor.


¡Con los manifiestos que están cayendo, no está el ambiente por éste salidas de tono!


¿Entonces, por qué vuelve sobre el tema? Sencillamente, porque no es uno calentón. Forma parte de una fría y calculada estrategia política, que busca directa y únicamente desacreditar y erosionar al Presidente.


CiU conlleva fatal que la figura de José Montilla se consolide y crezca. Eso se refleja, incluso, en sus propias encuestas, y no sólo lo hace superando en valoración en Artur Mas, sino que además lo hace entre personas que han votando la coalición. Y por eso han decido actuar así.


Si en eso le añadimos, la voluntad del PSC, que ha sido capaz de reflejar en su 11º congreso, para ocupar la centralidad política, en la cual él (Felip Puig) y los suyos han renunciando voluntariamente al radicalizar su discurso nacionalista y continuar entestados con disputarse el espacio político con ERC. Entonces es cuando empieza a enterse que quieran erosionar al Presidente, y en especial, entre las personas catalanoparlantes, que consideran de su propiedad.


Para ellos es imprescindible que el electorado catalanista no establezca ninguna relación positiva con el PSC, mientras se dedican a asediara ERC. Esperan que de esta manera se mantendrá huérfano de propuestas sensatas y constructivas y los recibirán con los brazos abiertos cuando, como un hijo pródigo cualquiera, se decidan a "bajar de la montaña".


El calentón verbal forma parte de esta estrategia dura e inhumana que no repara en los destrozos que provoca, recuerda tanto al DVD de Madí que nadie duda de que sea de la misma factoría.


Pero quizás hará falta que recuerden que ni todo vale, ni todo sirve, para ganar

viernes, 11 de julio de 2008

El Manifiesto


EL MANIFIESTO, aquél que escribió Karl Marx, empezaba diciendo: "Un fantasma recurre Europa, el fantasma del comunismo...".
Ahora, otro fantasma recurre a España - por ser precisos, más de un "fantasma" -, el fantasma del manifiesto de los uniformistas, disfrazados de unitaristas, que se autonombran intelectuales.
La primera cuestión que hay que preguntar, y responder, es si este avivamiento del tema lingüístico tiene algo a ver con el hecho de que Mariano Rajoy se esté intentando sacar de encima a los medios de comunicación que, hasta ahora, le han marcado el discurso y la agenda.
La respuesta no puede ser más que: ¡¡Lo tiene todo a ver, es la razón!!.
No puede ser - y no es - casualidad que aparezca justo en el momento en que los sectores aznaristas del PP, con Maria San Gil en funciones de Juana de Arco, están cuestionando que se deje de criminalizar en los nacionalistas democráticos y, incluso, se ose hablar de centrar el discurso.
Con los Zapalana, Acebes, Aguirre, Mayor Oreja y compañía fuera del puente de mando, a Rajoy le están aplicando el método del "acoso y derribo" utilizado por Aznar, Pedro J. i Losantos, en otros tiempos, contra los socialistas.
A saber, cada lunes filtración, para tener "el patio" movido toda la semana, y despues "levantada" de un tema que lo obligue a no llevar a cabo su objetivo de abandonar la derecha extrema y lo haga mantenerse "impasible el ademan".
Que la realidad no se ajuste a su titular, nunca fue un problema, ni con la guerra de Irak, ni con el atentado del 11-M.Tampoco ahora lo será!.
Ésta es la segunda cuestión, ¿el manifiesto responde a un problema real? No, ni mucho menos.
El castellano no está perseguido en ninguna parte de España. El castellano no está en retroceso ni en el uso, ni en el conocimiento. Las otras lenguas son tan españolas como el castellano, así pues no puede haber primacía legal de una sobre las otras. El esgrimido derecho de los padres a escoger, se tiene que contraponer con los derechos de los niños y las niñas a recibir una educación que les dé el máximo de oportunidades en la sociedad en la que vivirán. Dominar las dos lenguas oficiales y utilizadas - éste se el objetivo del proceso educativo primario - le dará más oportunidades, no le reducirá.
El manifiesto es un intento más de utilizar, por intereses particulares, - y muy poco nobles y respetables- el tema lingüístico creando un problema donde no existe.
¿Y si eso se así, que hacemos aquí haciéndoles el juego? ¿Por qué nuestros nacionalistas caseros se apuntan a este bombardeo? ¿Por qué son masoquistas y les gusta sentirse agredidos y ofendidos? No, porque les va bien.

La retroalimentación entre nacionalistas (españoles y catalanes) siempre les ha producido réditos políticos a corto plazo, aunque sea al precio de crear problemas entre las personas y los pueblos, a largo plazo.

Así pues, ni caso, ni en unos ni en los otros. ¡¡¡Y que dejen de hacer al fantasma!!!

miércoles, 6 de febrero de 2008

Generosa e inteligente

Generosa e inteligente, así es la propuesta del presidente andaluz Manuel Chaves de 'incrementar el conocimiento de las otras lenguas españolas, catalán, gallego y vasco, para potenciar la capacidad de sus conciudadanos de ocuparse, moverse, comunicarse, entenderse y residir, en cualquier parte de España.

¡Cuesta entender que haya quien no lo entienda!

La propuesta es generosa porque no tenía ninguna exigencia ciudadana para hacerla y porque tampoco se hace esperando ninguna reciprocidad. El presidente andaluz sabe que los catalanes, los vascos y el gallego ya conocemos y usamos el castellano.

La inteligencia radica en el hecho de que busca conjugar, en positivo, el reconocimiento y el respeto a la diversidad lingüística de España con el incremento de las posibilidades de los andaluces.

Incluir la enseñanza y el aprendizaje de estas lenguas españolas, en las escuelas oficiales de idiomas andaluzas, refleja una concepción cosmopolita y abierta, totalmente opuesta a la cerrazón regionalista o nacionalista.

Nacionalistas que para gestionar la complejidad derivada de la pluralidad lingüística, optan por la simplificación idiomática. Exigen, del otro, que renuncie a su lengua, en lugar de intentar adquirir también la del otro. Ésta es la práctica tanto de los nacionalistas castellanos, como los catalanes.

Reconforta observar cómo, desde fuera de Cataluña, se entiende y se comparte la idea de que aquellas personas que conocen, entienden, y usan el catalán mejoran sus posibilidades.

Nos reconforta, por ellas, pues, conocer las dos lenguas que tenemos y usamos, les permite no perder la riqueza y los matices de una parte de la realidad. Y por nosotros, porque en ella podemos observar respeto, comprensión y estimación.

Lástima que una propuesta generosa e inteligente, esté recibiendo respuestas tan egoístas y poco ilustradas.

miércoles, 16 de enero de 2008

Romper la vajilla


"Estáis rompiendo la vajilla y después costará mucho reponerla", le dije al, entonces, dirigente local del Partit Popular de Cataluña y, ahora, miembro de la dirección catalana, en los momentos más duros del debate sobre el Estatuto.

Con la contundencia que lo caracteriza, respondió: "Cuando volvemos a gobernar ya compraremos otra vajilla".

En términos de menaje del hogar, sustituir una vajilla por otra no supone un gran problema, si tienes recursos para pagarla, claro. Pero en términos políticos y sociales, eso ya es “harina de otro costal”.

Durante mucho tiempo la política ha servido para racionalizar o resolver los conflictos sociales y de convivencia. Hoy, se han girado las tornas. Desdichadamente las derechas se dedican, desde la política, a crear problemas donde no había.

Ya lo hemos sufrido. Hemos sufrido esa negativa experiencia, cuando, a cuenta del Estatuto, se difundió la idea de que todas las personas que vivimos en Cataluña somos insolidarias con el resto de España. Cuando la realidad es la contraría. El PP atizó la catalanofòbia entre los otros pueblos de España, sólo por intereses políticos.

España no se rompió, entonces, porque el proyecto político del Estatuto no buscaba romper España sino actualizar las relaciones, asumiendo más responsabilidad en la resolución de los nuevos problemas.

Ahora, de nuevo, se pretende crear problemas donde no hay. En Cataluña, no hay problema lingüístico, por más que se empeñe Aznar, la FAES o el PPC en decir el contrario. A pesar de eso, han decidido hacer de la lengua uno de los elementos de su campaña electoral.

No lo hay en la escuela, donde los niños acaban su educación dominando las dos lenguas, el castellano y el catalán, dándole así los recursos lingüísticos necesarios para desarrollarse libre y plenamente. No lo hay en la administración pública, que tiene que atender y atiende a cada ciudadano en la lengua que el elija. No lo hay en el conjunto de la sociedad catalana y eso es lo más importante.

La razón por la cual los apocalípticos mensajes lingüísticos de la derecha española no han generado confrontación social, es porque aquí todos sabemos que son inciertos. Pero insistirán. Y el riesgo es que si "tanto va el cántaro a la fuente”, al final se rompa. Y más si desde el otra lado, los nacionalistas catalanes de derechas (CiU) o de izquierdas (ERC), se meten, también por intereses electorales, en un dinámica de retroalimentación.

Intentar ganar unas elecciones, no justifica romper la vajilla.

Haríamos bien en no permitirlo y "esperarlos en las urnas" para castigarlos.